El proyecto ha sido concebido por Sordo Madaleno, un estudio con una trayectoria internacional marcada por la precisión, la coherencia y la capacidad de construir desde el contexto.
Su arquitectura no busca protagonismo, sino equilibrio. Cada decisión responde a una lectura atenta del lugar, donde la topografía, la luz y la vegetación forman parte del proceso desde el inicio.
El resultado son espacios que no se entienden como objetos aislados, sino como una extensión natural del paisaje. Una arquitectura pensada para durar, para habitarse con calma y para mantener su sentido con el paso del tiempo.